Cabecera de Caspe (Zaragoza)
Inicio Eventos Reseña
histórica
Datos
económicos
AgroTienda Rutas Lugares
naturales
Bienes de
interés cultural
Galería de
imágenes
Servicios
públicos
 

Reseña histórica de Caspe

Centro de Estudios del BAjo Aragon-Caspe
Gran Enciclopedia Aragonesa
Biblioteca virtual de Derecho Aragonés Red de Bibliotecas de Aragón
Noticiario el Guadalope
Museos y Centros de Interpretación de Oliete
   
   
   
Alcañiz (Teruel)
Escatrón (Zaragoza)
Chiprana (Zaragoza) Mequinenza (Huesca)
Maella (Zaragoza) Fabara (Zaragoza)
Samper de Calanda (Teruel) Sastago (Zaragoza)
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
Hemeroteca de ABC
Hemeroteca de La Vanguardia
Diccionario Madoz
PARES Portal de Archivos Españoles
Biblioteca Virtual de Aragón  
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
El Compromiso de Caspe
Sello del sexto centenario del Compromiso de Caspe (Teruel)
 
 
 
 
 
 
 
El Islam y los Judíos en Caspe
 
 
 
Emblemas de Caspe
Escudo oficial de Caspe (Zaragoza)
 
 
Bandera oficial de Caspe (Zaragoza)
 
 
 
Juan Fernández Herédia
Victorio Oliver de Mezquita de Jarque (Teruel)
 
 
 
 
 
 
Manuel Albareda
Manuel Albareda de Caspe (Teruel)
 
 
 
 
El Consejo de Aragón
 
 
 
Parte Oficial de Guerra del dia 18 de marzo de 1938
 
 
 
Museo de la Heráldica de la Corona de Aragón
 
 
 
Museo de Númismática
 
 
 
Vocabulario Caspolino
 
 
Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España.
Escrito por Pascual Madoz (1.845)
Detalle de ermita de Caspe (Teruel)
Villa con ayuntamiento de la provincia, audiencia territorial, capitanía general y diócesis de Zaragoza (a 14 leguas), cabecera del partido judicial y administración de rentas de su nombre, con estafeta de correos.

Situación: Hallase colocada a orillas del río Guadalupe, cerca de su confluencia con el Ebro, sobre 3 o 4 colinas pequeñas, y sus intermedios que forman como estrechos valles, por cuya razón algunas de sus calles están en forma de anfiteatro.

Clima: goza de buena ventilación y saludable clima, siendo sus enfermedades más comunes las tercianas, reumas y destilaciones acres.

Interior de la población y sus afueras: La forman 1.500 casas bastante regulares, distribuidas en 70 calles medianamente anchas, 9 plazuelas y una plaza mayor de figura casi circular en el centro de la villa. Tiene un hospital de caridad en que se admite indistintamente a toda clase de enfermos, y cuyas rentas consisten en 8.000 reales; una escuela de primeras letras dotada con 4.000 reales y 2 ochavos por semana que pagan los 350 discípulos que asisten y 2 para las niñas, a las cuales concurren 80 a la primera y 50 a la segunda; pagando a las maestras la cantidad que estas estipulan con los padres de aquellas; tiene también un pequeño fuerte apoyado en la que antes era iglesia parroquial, y el convento de San Juan, formando entre el primero llamado el Palacio del Bailio y los expresados conventos y parr. la referida fort., constituida, puede decirse, desde la guerra de la Independencia, si bien solo sirve de tal durante las épocas de turbulencias políticas, tanto exteriores como interiores.

En el orden eclesiástico esta villa tenía su parroquia correspondiente a la religión de San Juan que la servía hasta que por los años de 1394, mediante bula expedida en Aviñón por el Papa Clemente VII, se erigió en colegiata, formando un cuerpo o capítulo los Sanjuanistas y los clérigos, aquellos en la clase de Prebendados y estos en la suya de Beneficiados; el número de los Sanjuanistas era el de 8 y el de beneficiados el de 24 con 4 capiscoles, pero nunca se han conocido más que de 12 a 14. El curato era perpetuo y de concurso particular ante el comendador de la referida orden de San Juan; lo mismo que la penitenciaria y la doctoral.

El edificio situado al este de la villa es muy sólido y de piedra de arena y cantería; corresponde al orden gótico, pero fue construido en 3 épocas muy diversas. La primera en los tiempos de San Indalecio, al principio de la cristiandad; la segunda en los tiempos del emperador Constantino, dando fin a la obra, en el estado que hoy tiene, por los años de 1521. Consta de 3 naves cuya longitud es de 200 palmos y su latitud de 100, el todo de la iglesia. Por su parte superior y de 80 por la inferior. Además del altar mayor, dedicado a Santa María la Mayor del Pilar, tiene 12 altares y 10 capillas, entre las cuales hay algunas muy notables, como es la privilegiada del Santo Cristo, que contiene un moderno altar de los Dolores, con un túmulo magnifico del fundador, del convento de San Juan, Don Juan Fernández de Heredia, sostenido por 4 columnas en cuyo túmulo se encuentra el cadáver de aquel gran maestre de la orden, y en el circulo de la capilla varias estatuas de mármol de cuerpo entero que representan a 3 obispos y a los eclesiásticos que asistieron a sus funerales cuando se condujo desde Francia.

La segunda capilla, de que nos proponemos hacer mérito, es la de San José que a su derecha tiene el gran panteón del venerable obispo Don Martín García, natural de Caspe.

La tercera capilla la de San Joaquín y Santa Ana, por sor todas sus estatuas de mármol blanco y traídas de Génova en el año 1519, a expensas de Don Jaime de Luna, señor de Zaidín y Oso, también natural de esta villa.

La cuarta capilla la del Rosario, costeada por el obispo Don Domingo Cúbeles, que contiene 3 cuadros de bastante mérito; el de en medio está dedicado a la titular de la capilla y los colaterales representan a San Juan Bautista, a San Cosme y San Damián.

Y la quinta capilla la de la Vera Cruz, fabricada en el año 1730, cuyo altar en forma de tabernáculo es de piedra jaspe encarnada, tallada con rebutidos blancos por su circunferencia; la preciosa reliquia de la Vera Cruz, de un palmo de altura y una pulgada de grueso, fue regalada al convento de San Juan por su fundador el expresado Sr. Fernández de Heredia, al cual se la había dado estando en Aviñón el Papa Clemente VII.

La torre de la iglesia de que hablamos era de bastante elevación, de piedra basta su mitad inferior y de ladrillo la parte superior, pero como formaba parto de la fort. Fue arruinada en el mes de noviembre de 1838, en una de las invasiones de las tropas de Don Carlos al mando de Llangostera, con que la atacó con artillería de grueso calibre. Habiéndose inhabilitado esta iglesia con motivo de la última guerra civil, se trasladó la parroquia al centro de la población y convento de San Agustín, en cuyo punto existí! Todavía servida por un cura párroco llamado prior, 8 beneficiados y 2 sochan tres que forman capitulo, y por un sacristán y 2 monacillos en clase de dependientes. El edificio es sólido y de arquitectura moderna, construido en el año de 1017; tiene una sola nave de 120 palmos de longitud y 40 de latitud, por xx de altura hasta la bóveda, y encierra 12 altares y el mayor, dedicado a San Agustín; en este templo se halla enterrado el infortunado general Don Ramón Pardillas, muerto desgraciadamente en la acción que dio en los campos de Maella en el año 1838, desde cuyo punto fue trasladado su cadáver por algunos patriotas de Caspe.

La parte de convento se ha habilitado para casa consistorial y cárcel por haber sido incendiadas en el año 1837 las que había destinadas a este objeto, y para escuela de primera educación. Adornas de esta iglesia existen abiertas con culto público varios oratorios y ermitas que se encuentran en diferentes calles de la población y la del convento de madres Capuchinas, situación en un extremo de la misma y fundado en el año de 1096 por el Sr. Prior Mayor del convento de San Juan, Don Frey Miguel Gerie, natural de la expresada villa. Antes del decreto de supresión, y juntamente con los repetidos conventos de San Juan y San Agustín, existían también en los afueras del pueblo y como a 200 pasos de distancia uno de Santo Domingo, fundado por el vecindario en el año 1570 y otro de capuchinos por Don Fr. Lupercio Aznar, caballero del Orden de San Juan en el de 1008. El primero se halla deshabitado y en estado ruinoso y el segundo lo ocupan gratuitamente algunos paisanos en remuneración de habérseles destruido sus casas durante la última mencionada guerra.

El cementerio ocupa un paraje ventilado fuera de la población y dista como 1/4 de hora. En el centro de la villa y su plaza del Mesón, hay una fuente con 7 caños, y las aguas que por ellos brotan, tomadas en la partida del Plano, y que vienen encañadas como unos 200 pasos, surten á los vecinos para beber y demás usos domésticos, indistintamente con las de las fuentes de los Chorros, de 6 caños, y la del Plano, situadas ambas á la parte del sur y a distancia de 500 pasos.

Termino: confina por el norte los de Bujaraloz, Peñalva y Fraga; por el este con los de Mequinenza, Nonaspe, Favara y Maella; por el sur con el de Alcañiz, y por oeste con los de Chiprana, Escatrón, Sástago y Samper.

En la extensa circunferencia que describe se encuentran varias ermitas; muchas fuentes de las cuales son las principales la de Santa Quiteña al pie del Monte Agudo, de aguas termales, según la opinión de los facultativos; la de Castilillo, que algunos tienen por mineral, y nace en la partida de Rinier, y la del puente de Masatrigos, cuyas aguas son las mejores del partido, que lleva el nombre de esta villa se encuentran también muchas masadas o casas de campo; algunas de las cuales son también de recreo en ciertas estaciones del año; grandes corrales para encerrar ganado, y vestigios de diferentes pueblos, santuarios y granjas que existieron en tiempos muy remotos. La despoblación de los xx se verificó en distintas épocas, y entre ellos se cuenta la ciudad de Frabia, que se halló situada a las riberas del río Ebro, 4 horas distancia de Caspe; era fuerte por la naturaleza y por el arte, y fue destruida en tiempo de los romanos.

Hay también en el término y su parte de monte, muchas balsas que sirven para abrevadero de bestias y ganados, y una inmediata al pueblo de figura ovalada y de grande extensión toda de piedra de arena hasta su pavimento, que también sirve para los usos domésticos de los vecinos; y por último, en la huerta y sus diferentes partidas se hallan 5 estancas o lagunas pobladas de sisea, cañeta y espadaña, y que abundan en topos, nutrias, anguilas, cangrejos, tencas, sanguijuelas y algunas aves acuáticas, con sus correspondientes zafareche en 2 de ellas para la pesca. La mayor de estas estancas y cuya pesca se arrienda por la villa se llama la Solobrosa, está al oeste de ella y distancia de 2 horas, tiene más anguilas y mejores, muy poco inferiores en mérito a las de Alcañiz y acaso mayores en tamaño. Varias veces se ha intentado el desagüe de alguna de las repetidas estancas, y reducir a cultivo su terreno, pero aunque a costa de grandes trabajos se ha conseguido por algún tiempo este objeto, las aguas volvían a apoderarse de él cubriéndole de salobre.

Terreno: el terreno presenta algunas llanuras interrumpidas de montecillos con direcciones más o menos elevadas, cubiertos generalmente de piedra de arena ; estos montes forman diferentes valles cuya dirección más común es de norte a sur.

Su suelo contiene variedad de tierras; en unas partes domina la cilla; en otras, como son los sotos de los ríos Ebro y Guadalope, predomina la arena, y en otras y son las más hay un compuesto de una mediana liga.

Los valles particularmente son feraces, y producen mucha mies y grano de calidad superior, con particularidad si favorecen las aguas en la primavera; el mucho terreno que queda inculto sirve para pasto del ganado y en él se crían variedad de arbustos como romero, alentisco, enebro, coscojo, ginesta y otros; el romero abunda tanto que con él cuecen los hornos de pan, cal y yeso, las jabonerías y muchas de las cocinas domesticas; la huerta se divide en diferentes trozos o partidas a causa de la multitud de montecillos que la separan; se riega como se dirá al hablar de los rios, y su mayor parte está plantada de distintas clases de olivos, sin que por esto le falten otros muchos árboles frutales y de otras especies, y también viñedo.

Hay una dehesa llamada de la Barca, que dista 3 horas y tiene 2 1/2 de circunferencia, en la que se cría excelente madera de pino, que si se cuidase sería bastante para las obras de la villa; a pesar de su abandono cuenta en el día muchos miles de pinos altos y recios y de 2 palmos de gruesos.

No se encuentran en este terreno canteras de piedra, mármol, etc., pero en su defecto la piedra de arena en que abunda, es de grano muy fino y compacto que se emplea para construir edificios de la mayor duración y pilas para la conservación del aceite. Hay también tierra arcilla y buena greda.

Ríos y arroyos: el río Ebro y el río Guadalope tienen su confluencia como hemos dicho cerca de esta villa; el primero pasa a 1/2 hora de distancia de la misma, marchando de oeste a este; pero por la profundidad de su cauce no fertiliza mas tierras que las de un soto llamado de Santa Marta, de unas 200 juntas de cabida, lo que se hace por medio de 2 norias.

El río Guadalope pasa a 200 pasos de la población y corre de sur a norte desaguando en el anterior a 1/2 hora de ella; por medio de 4 acequias con sus correspondientes presas, proporciona el riego a este vasto territorio; cada una de estas acequias fertilizan las diferentes partidas en que hemos dividido la huerta, y llevan los nombres de las principales de aquellas; la primera de dichas acequias toma su origen en los confines de Caspe y Alcañiz, y atravesando el término entra en el Ebro por Chiprana, después de un curso de 12 horas , no solo por terrenos llanos, sino por montes y colinas, por medio de minas y vueltas, y dividiendo sus aguas en varios ramales para su mejor distribución en la inmensa campiña que baña; las otras 3, aunque no de menor mérito, y algunas de ellas más antiguas que la primera, no tienen tan grande extensión, pero son también admirables y fecundizan muchísimas cahizadas, dando todas impulso a las ruedas de diferentes máquinas y artefactos como molinos harineros, batanes, etc. y manteniendo muchos molinos de aceite, jabonerías y demás.

El paso del río Ebro se facilita por medio de una barca, y para el del río Guadalope hay un puente de piedra de un solo arco apoyado en 2 grandes peñas, que se llama de Masatrigos y comunica con la carretera del Principado a 2 horas de la villa; y otro de 5 arcos también de piedra inmediato a la población que ha sido sustituido por uno de madera, porque las grandes avenidas, del año 1801, inutilizaron aquel llevándose 2 de sus arcadas.

Caminos: ningún camino general atraviesa el término de esta villa, todos son locales, y aunque de carro, a excepción de los que conducen a Nonaspe y Mequinenza que son de herradura, su estado es bastante malo.

Correos: se recibe y despacha 3 días a la semana de la administración de Bujaraloz.

Producción: la principal de estas es la del aceite; se cogen también muchos cereales; la cosecha de vino ha decaído algún tanto y lo mismo sucede con la de la seda. Hay abundantes y exquisitas frutas de todas clases y legumbres y hortalizas; igualmente, se da el cáñamo y el lino. Se cría ganado lanar y cabrío y mucha caza y pesca de todas especies.

Industria: ningún adelanto podemos contar de este género, pues que únicamente se ejercitan las artes y oficios mecánicos más indispensables a la sociedad, y a los molinos de aceite, harina y fábricas de jabón de que ya se ha hecho mérito; solo hay que añadir una de aguas-fuertes que está en la mayor decadencia, si no completamente inutilizada.

Comercio: este se reduce a la exportación de muchas de sus producciones, particularmente de la del aceite que se hacen a Zaragoza, embarcándolas en el Ebro, y a la importación de géneros, y artículos de que carecen; para el del interior de la población hay en ella 50 tiendas de paños y otros géneros, abacería y quincalla bastante bien surtidas, y se celebran 2 ferias; la primera el domingo de cuasimodo y la segunda el día de almas de cada año; y un mercado el primero de cada mes, siendo los principales efectos de consumo en estas concurrencias, los géneros ya; expresados, y los aperos de labranza.

Las ferias datan de concesión real de 1792.

Población: 1.579 vecinos, 7.500 almas.

El presupuesto municipal asciende a la cantidad de 115.746 reales que se cubre con los productos de propios consistentes en los arriendos de la estanca, de la barca, de las dehesas. Para pasto de carne, hornos de pan cocer, la posada pública y un molino harinero con algunas otras fincas urbanas; y lo que falta por reparto vecinal.

Historia: por más que Rodrigo Méndez Silva en su población general de España diga ser Caspe fundación de Tubal, amplificada por los Edetones, y Pujades (crónica universal de Catxxam) que la fundaron los caspios, de quienes tomó el nombre, ninguna mención se hace de esta población en los escritores antiguos. Dominaronla los saracenos y fue recuperada en 1108 por el rey Don Alonso de Aragón, quien la puso en manos de los caballeros de San Juan de Jerusalén.

En Caspe se reunieron en 1412 los 9 jueces que las 3 provincias o reinos de Aragón, Cataluña y Valencia nombraron para que decidiesen sobre la elección de un rey, con motivo de haber muerto Don Martin, y ser varios los que pretendían esta corona. Estos jueces, aceptado el cargo, excluyeron en primer lugar a todos los pretendientes menos al Conde de Urgell y al infante Don Fernando. Formado el expediente y oídas las razones de entrambos, recayó la sentencia en favor de este a quien se despacharon embajadores participándole la elección y suplicándole adelantara su venida. Mariana asegura haber asistido a esta junta el Papa Benedicto; mas Sabau en sus notas a la historia de aquel, dice ser inverosímil, añadiendo que ningún autor que merezca fe hace mérito de ello; y lo único que se tiene por cierto es, que tuvo gran influencia para que los jueces sentenciasen a favor de Don Fernando.

Cuéntase Caspe entre las diferentes poblaciones de Aragón que en 1705 abandonaron el partido de Don Felipe y abrazaron el del archiduque Carlos. A esta villa llegó al siguiente año el rey Don Felipe, en donde le esperaban sus generales para ponerse en marcha e ir a sitiar la ciudad de Barcelona. Sobre Caspe hicieron una tentativa el 10 de octubre de 1809 los españoles que se hallaban en Mequinenza; consiguieron al principio alguna ventaja contra los franceses; mas por fin se malogró la empresa.

En Caspe se alojó en julio de 1813 el ala derecha del ejército del mariscal Suchet, cuando habiendo evacuado la ciudad y reino de Valencia, se retiró y pasó por Aragón con el objeto de recoger las fuerzas que había en este país.

El 23 de mayo de 1835 cayó Cabrera sobre la villa de Caspe. El comandante de armas de esta población Don Benito Falcón, al saber que los carlistas estaban a la vista de la villa, envió una avanzada de 20 hombres a cargo de Don Andrés Cefel para posesionarse del portal de Capuchinos, y a Don Juan Savau ordenó ocupase la altura de Monteagudo con 14 urbanos.

Verificáronlo así, pero fueron cortados y envueltos por el grueso de las fuerzas de Cabrera, que apareciendo entre los olivares, les atacó y obligó a replegarse al pueblo. En este momento el teniente Don Manual Sanjurjo, con una partida de su regimiento y 12 urbanos que se le unieron, dirigidos por don Manuel Paracuellos, trató de posesionarse del portal de la Balsa; pero viendo el apuro de los que se retiraban, fue en su apoyo y se trabo un recio combate con las avanzadas de Cabrera que cejaron un tanto en su primer arrojo. Be hechas con el auxilio de los batallones de Torios, obligaron a los defensores de Caspe a retirarse al fuerte, haciendo fuego por las calles, perseguidos de los carlistas que ocuparon enteramente la población.

Algunas señoras y vecinos se refugiaron también con la guarnición, resuelta como estaba a defenderse hasta el último apuro, calculando que la estancia de Cabrera no podía ser muy larga, atendiendo a que la columna de Nogueras le perseguiría. En las pocas horas que los carlistas ocuparon la población, hicieron un considerable botín, saqueando las casas de los adictos a la reina, so pretexto de haber sido tomada por las armas. Los carlistas a su salida fusilaron dos nacionales: mataron al cortante de la villa, y al abogado Tudó, de Maella. A Cabrera costó 20 bajas el ataque de Caspe. Nogueras llegó a esta población a las 5 de la tarde del mismo día en que los carlistas la habían evacuado.

Esta villa fue atacada por 800 hombres al mando del cabecilla carlista Llangostera el xx de mayo de 1836; los milicianos nacionales y guarnición la defendieron con bastante valor; mas por fin tuvieron que replegarse al fuerte, desde donde hostilizaron de tal modo a los carlistas, que les obligaron a retroceder hasta los olivares, a cuyo abrigo permanecieron hasta las 7 de la tarde de este día.

En 1837 Caspe fue ocupada por los cabecillas carlistas Llangostera, Forcadell, Tena y Cabañero al frente de 8 batallones y 400 caballos. Defendiéronse en el fuerte con el mayor valor los nacionales y guarnición de la villa el 17 de junio abandonaron los carlistas la población. Por la aproximación de las tropas del general Oráa que corrió en socorro de Caspe. Los carlistas antes de retirarse incendiaron la población, la cual presentaba el cuadro más espantoso, viendo desaparecer entre el humo y las llamas 223 casas. Sembradas las calles de muebles de toda especie, apenas dejaban paso a los desgraciados habitantes, que huían del triste espectáculo que los condenaba a la mendicidad.

Aquel incendio sin distinción de personas ni opiniones, les dejó completamente arruinados. El general Oráa, que llegó a esta población a las 5 horas de haber salido los carlistas, dispuso que los zapadores y algunas compañías de infantería se dedicasen a apagar el fuego y contener los progresos del incendio; pero no lo pudieron conseguir hasta el siguiente día, a pesar de los esfuerzos que para ello se hicieron.

El 2 de octubre del siguiente año (1838) la milicia nacional de Caspe recogió el cadáver del mariscal de campo Don Ramón Pardiñas que había muerto el día anterior en la acción de Maella, peleando en favor de Isabel II. En esta población le dieron una honrosa sepultura, y en ella reposan sus cenizas.

Entre 7 y 8 de la noche del 1 de noviembre de este año hicieron los carlistas otra tentativa contra Caspe, aunque penetraron en la población y permanecieron en ella algunos días, nada consiguieron contra el fuerte, a pesar de haberle dirigido más de 1.600 balas rasas y 70 granadas.

En mayo del siguiente año salieron de esta villa para Chiprana 70 soldados del regimiento del Rey y unos cuantos milicianos nacionales de caballería de la misma, y creyéndose entablar una escaramuza con 5 jinetes carlistas mandados por Bosque, este con las fuerzas que había emboscado de antemano los envolvió causándoles 7 muertos y 40 prisioneros.

Es esta villa patria de varios hombres ilustres, entre los que se cuentan San Indalecio, D. Martin García, obispo y cardenal, Don Jaime Ejerie, escritor y arcipreste de Zaragoza, Fr. Luis de Caspe, teólogo famoso que escribió varias obras.

La villa de Caspe hace por armas un escudo cuartelado, una cabeza de rey moro en lo alto de la mano derecha, a la izquierda, las cuatro barras coloradas, campo de oro, en los otros lo mismo contrapuesto, listas armas con varios privilegios, y entre ellos el título de villa, fueron concedidas a Caspe por el rey Don Pedro I de Aragón, en premio de los grandes servicios que le prestaron en la batalla de Alcoraz cerca de Huesca.

 
 
 
Fototeca de Joan Cabré